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jueves, 4 de septiembre de 2014

William Kidd (1645- ) (1ra parte)

William Kidd (1645)
(1ra parte)
 Tal vez es, después de Drake y Barba Roja, el pirata más recordado en la historia de la piratería inglesa. Es tanto así que aún en estos tiempos cibernéticos, muchos aventureros siguen buscando la fortuna que Kidd enterró.
Como sucede con casi todos los piratas, los eruditos no se ponen de acuerdo con la fecha de su nacimiento,  la mayoría sostienen que fue en enero de 1645, nace en Dundee, Escocia; su padre el capitán John Kyd, desapareció navegando en alta mar. Quedando la familia bajo el apoyo económico de una sociedad de beneficencia.
No se sabe a ciencia cierta  los quehaceres de Kidd  durante  sus primeros 26 años, se cree que anduvo curtiéndose como  marinero en algún barco corsario.
En ese tiempo la piratería había perdido sus reglas, casi todas las grandes potencias contrataban corsarios para proteger sus inversiones marítimas y era también un riesgo el hecho que dichos corsarios podían apoderarse de esos barcos para su provecho.
La existencia de Kidd comienza con sus registros del año 1689 donde aparece como parte de la tripulación de un barco franco-ingles donde la tripulación se revela y Kidd se convierte en capitán de la nave, rebautizándola como “Blessed William” (William el Bendecido) y partiendo hacia la Isla Nieves (en esos tiempos pertenecía a Inglaterra). Al llegar se puso a las disposiciones del gobernador de la isla para resguardar  la colonia de los ataques franceses. El gobernador les autorizó a cobrar sus servicios a costa de los botines realizados. Este tomándolo en serio decide atacar a la Isla francesa “Mariegalante”, convirtiéndose de esta manera en un corsario.
En 1691 se distinguió como capitán al servicio del rey contra Francia, y prosperó casándose con una viuda inglesa: Sarah Oort, poseedora de bienes heredados de sus dos anteriores maridos, y también contaba en sus haberes con un barco mercante.
Corría el año de 1695 El Capitán Kidd se encontraba en Londres Allí conoció al Sr. Bellomont, el cual sería más tarde gobernador de Nueva York, Massachusetts y New Hampshire. Por esa fecha el neoyorquino Robert Livingston, nuevamente le propuso el negocio de capturar piratas enemigos de la corona, Lord Bellomont les fue presentando a personas de mucha influencia y ricos que podían aportan el
dinero para financiar esta empresa, muchos de esos amigos eran cercanos al rey: El secretario de estado Sir Edward Russell, Lord Oxford, Sir John Sommers, Canciller duque de Shewsbury, el conde de Rommey, siempre y cuando aceptase que los bienes capturados serían divididos con las siguientes condiciones: Un diez por ciento para la corona un sesenta por ciento para los financistas presentados por Bellomont y el restante quince por ciento para Livingston y Kidd. Se le entregó una patente de corso que lo autoriza a capturar bienes pertenecientes a los enemigos franceses encomendándole también la misión de aprehender a piratas, barcos y mercancías siempre y cuando sea enemigos de la corona.
William Kidd trató al principio de dejar la empresa pero fue presionado por los financistas. Kidd tuvo que vender su barco para aportar su parte en el negocio y la “Compañía” le entrego el buque “Adventure Galley
En septiembre de 1696, Kidd merodeaba por el Cabo de Buena Esperanza buscando reclutar tripulantes, pero había sucedido que en las “Comodores” había arrasado una epidemia de cólera muriendo un tercio de su población. Salió hacia el estrecho de Bad el-Mandeb con la intención de llegar al Mar Rojo. Según informes a la “Compañía Británica de las Indias Orientales” atacó un convoy mongol, sin éxito, de esto ser cierto este sería su primer ataque pirata de Kidd.
Uno de los problemas más repetidos en su embarcación fue el motín y la deserción. Esto lo hizo famoso por el duro castigo dado a los desertores, creándole la fama de cruel y sanguinario; un ejemplo fue el castigo recibido, en 1697  por William More, artillero de la nave, al cual mató a fuerza de golpes realizados con un tobo de madera pesada en la cabeza  por negarse a abordar un mercante ingles llamado “Spectre”, al mando del capitán Edward Barlow. Esto le valió la acusación de cometer actos de piratería.


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