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domingo, 18 de agosto de 2013

Sir Walter Raleigh (1552-1618) 2da parte

(2da parte-Poster de L.Sisson)

Sir Walter Raleigh (2)

(1552-1618)

Ambos fueron encarcelados, no se sabe si en efecto se habían casado o se casaron mientras estuvieron de prisioneros en la torre. El caso es que Raleigh demostró ser buen marido y su esposa se dedicó a él toda su vida.

 Lo ponen en libertad debido a que había tomado en la expedición un premio valioso: la carraca portuguesa “Madre de Dios” y había que repartir la presa, pero la reina, que solo envió dos buques, se adueño de la mayor parte del botín, dejándolo apenas suficiente para cubrir sus gastos.

 Raleigh se retira, en 1594, para una finca de Sherborne en Dorset. Donde le nace su primogénito, pero una vida de calma permanente era algo que a él no le gustaba y tenía que pensar que estaba casi en bancarrota.

 En 1595 sale a navegar por las costas de América del Sur en un viaje exploratorio, espera encontrar minas de oro, ya había oído historias sobre El Dorado y él iba en su búsqueda. El relato de su viaje “El Descubrimiento de Guayana”, publicado a su regreso, es el más radiante de todos sus relatos de aventuras. Pero fue recibido con incredulidad.


 En 1600 fue nombrado gobernador de New Jersey, y al año siguiente fue testigo de la muerte del conde de Essex, ordenado por la reina bajo los cargos de rebelión.

 La muerte de la reina en 1603 y el nombramiento de Jacobo Carlos Estuardo (Jacobo I), como nuevo rey, le trajeron más complicaciones, la falta de dinero lo obligo a vender sus tierras irlandesas, fue expulsado de Durham House, que fue reclamada por el obispo, destituido de la capitanía de Guardia Real, privado de sus negocios y destituido del gobierno de Jersey.

 Es posible que esto lo haya llevado a conspirar contra el rey, aunque nunca se ha comprobado, y en 1603 fue enviado nuevamente a la Torre de Londres, su juicio en Winchester fue toda una argucia para condenarlo, ya que no había pruebas suficientes para demostrar su culpabilidad, esto le trajo nuevamente el apoyo de la opinión pública, fue sentenciado a la pena de muerte al igual de muchos otros, que en la práctica se convertía en cadena perpetua.

 Su confinamiento fue de 12 años los cuales le sirvieron para dedicarse a otras labores como la experimentación química y la literatura. Allí completo el primer volumen de su “Historia del Mundo” (1614) muy valorado en el fondo y en la forma.

El ya era conocido como uno de las más poéticos de los poetas liricos menores.

 Tratando de conseguir la libertad, le prometió al rey que encontraría una mina de oro en Guayana, y el rey que necesitaba dinero y aún sabiendo que esto era casi imposible, le permitió salir el 17 de marzo de 1617. En esta expedición se gastaron los restos de su fortuna. El último día de 1617 llegaron a la desembocadura del Orinoco. Raleigh llego enfermo con fiebre, manteniéndose en Trinidad, enviando hasta el Orinoco, cinco barcos pequeños al mando de su capitán de más confianza: Lawrence Keymis, acompañándolo su hijo Walter y un sobrino. La expedición tropezó con un asentamiento español produciéndose un  enfrentamiento donde fallece su hijo y se suicida Keymis.

 Luego de recriminaciones, motines y dudas, la expedición retorna a casa, al llegar Raleigh es detenido y cumpliendo la promesa es condenado a muerte, sufriendo suplicios y siendo decapitado en Whitehall el 29 de Octubre de 1618. Su esposa enterró el cuerpo pero hizo embalsamar su cabeza, conservándola en una bolsa de piel roja que mantuvo a su lado durante veintinueve años de su vida, su hijo Carew la conservo hasta su muerte en 1666.

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