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miércoles, 25 de febrero de 2015

Fray Pedro de Aguado (1538-1609)


Pedro de Aguado nace en el Valle de Valdemoro Provincia de Madrid (España), la fecha exacta de su  nacimiento es desconocida, algunos historiadores en que pudo ser en 1538, otros lo ubican en 1513; lo que sí se sabe es que fue bautizado precisamente en el 23 de enero de esa fecha (1513). Se cree que su familia era de cierto abolengo que ocupaban posiciones políticas importantes en su próspera ciudad.

En cuanto a su ordenamiento como sacerdote, aún  se desconoce la fecha, la  única información de su estadía en su tierra natal es casualmente su partida como misionero hacia el nuevo mundo en 1561.

Sale acompañado por 49 apóstoles que dirigió Fray Luis Zapata, entonces nombrado Comisario-Reformador del Perú. A partir de ese viaje Fray Pedro Aguado se dedicara a evangelizar aborígenes.

Cuando alcanzan al nuevo mundo, 6 de estos franciscanos incluyendo a Aguado deciden quedarse en Cartagena, luego, subiendo por el río Magdalena llegan al Nuevo Reino de Granada, allí fray Aguado se dedica a predicar la doctrina frente a algunas encomiendas como las de Luis López Ortiz, la de Juan Ortega, Andrés Vásquez Molina, entre otras.
Se sabe que estuvo como doctrinero en las poblaciones de Nemeza, Zipaquirá, Bosa, Cogua (en Cundinamarca), entre muchas otras, y pudo con la colaboración de los indígenas la construcción de dos Iglesias donde hacer sus oficios.

 Su labor evangelizadora no le permite quedarse mucho tiempo en  Cartagena, y recibe, en el año de 1562, el nombramiento de “Guardián del convento franciscano de Santafé de Bogotá”.

Y en el año de 1569, los indios de Cocua, como primeros indígenas que se convirtieron al cristianismo, escribieron una misiva a la Real Audiencia  donde  declaraban que querían  dejar sus ritos y casarse con una sola esposa.

El 29 de Agosto de 1573 es nombrado provincial de su orden en el Monasterio de Santa Fe, y como todo principiante le era obligatorio visitar sus santuarios. Allí pudo comprobar la poca devoción que tenían los encomenderos, llegando sin contemplación hasta la hambruna que presentaban los indígenas.

Para 1574 es nombrado por sus superiores, “procurador” y se le encomienda llevarles a la curia de España una serie de quejas y petitorios (cosa que los anteriores procuradores no habían podido resolver.

En 1575 (13 de enero) le es dada la autorización de la Real  Audiencia para su viaje hacia  su amada tierra natal, alojándose en el convento de San Francisco en la ciudad de Madrid,( algunos historiadores sostienen que fue allí donde fray Pedro recibe sus hábitos).

Su llegada, acompañada por el provincial de los dominicos: fray Antonio de la Peña, no fue de la complacencia de los oidores, ya que recientemente se habían dado al conocimiento las nuevas “Leyes del Patronazgo Real” donde se le conceden al poder civil la autoridad de los asuntos eclesiásticos

Al fin su viaje, el cual trataba sobre lo difícil que ya era dilucidar la aplicación de esas leyes, se convirtió en un fracaso que al igual que los anteriores, tampoco pudo Fray Pedro resolver los problemas ante  sus oidores.

Al sentir que su presencia era de mal agrado, Aguado les solicita a la Real Audiencia  la autorización para regresar al Nuevo Reino de Granada, este permiso tardó ocho años en serle autorizado lo cual refleja que fue utilizado como castigo a la actitud de fray Pedro de Aguado, que sencillamente consistía en la defensa de los indígenas, de la carencia de vida, del bajo salario que recibían los encomenderos para realizar las obras de evangelización.

Aún hoy es difícil para los estudiosos, determinar la fecha exacta de cuando Aguado regresa al Nuevo Mundo, el caso es que en 1583 lo encontramos en Santafé, según un escrito de su compañero fray Esteban de Asencio: “Y el dicho fray Pedro Aguado, después de haber estado en su provincia de Castilla ocho años, ocupado con oficios honrosos, volvió a la provincia del Nuevo Reino por algunos fines de más servir a Dios, donde está morador del Convento de Santafé”.

  Esta es la penúltima noticia donde se registra el nombre de Aguado, ya que luego de varios años  aparecerá  ya anciano, en 1589,  firmando  una carta donde los franciscanos de la Orden ponderan la actitud de ejercer su cargo, el gobernador Lodeña.

Aún se desconocen muchas cosas de Fray Aguado, entre ellas la fecha de su muerte y el lugar donde fue enterrado, incluso se desconoce algún documento de su manuscrito…

… Sus Obras:

 El hecho de ser parte de la conquista y conociendo las actividades de los Welser de Augsburgo y de otros conquistadores, Aguado escribió un testimonio historial, dedicado a Felipe II y dividida en dos partes, las cuales fueron publicadas después de su muerte: la primera en 1906, titulada “Conquista y población de Santa Marta y Nuevo Reino de Granada (escrita en 1581), y la otra: “Historia de Venezuela” publicada en 1913 (y escrita en 1582).

Estas obras, posteriormente  le serían de mucha ayuda a fray Pedro Simón (1574-1628) en sus “Noticias historiales de las conquistas de tierra firme en las Indias Occidentales”.
Y a José Oviedo y Baños (1671-1738) para su “Historia de la Conquista y población de la Provincia de Venezuela
Posteriormente y debido a la importancia de esas obras, en cuanto a las vivencias tanto de españoles como de indígenas, fueron posteriormente editadas por la Academia Española de la Historia en los años de 1816 y 1918. Destacando la importancia que como cronista tuvo en contarnos…unas cuantas historias.


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